ESP:
Incluso para nosotros, nuestra historia se siente surreal. Pero por sobretodo estamos muy felices & agradecidos del amor tan bonito, pacífico y divertido que nos regaló la vida.
Son tan pocas las probabilidades de que una Tica & un Alaskeño, coincidan en un parqueo lluvioso de Santa Ana.
Sin embargo, fue el resultado de muchas oraciones en el jardín de la Abuela Haydee, ofrendándole, para que buscara en las redes de la tierra, hasta encontrar al hombre que se alineara con los deseos del corazón de su nieta.
Y de él, siguiendo el llamado de su alma a buscar más profundo en su vida; que lo aventuró a volver a las tierras de Costa Rica, que lo habían llamado ya hace 13 años.
Estaba deambulando la ciudad, con la intención de practicar su español y entró al parqueo. Cuando una señora lo llamó, pidiendo su ayuda para revivir la batería del carro de la muchacha que acompañaba. Nicole paró las orejitas donde la señora mencionó que él no hablaba español. Se acercó, de ojos claros y macho, a poner un cable en la batería, mientras conversaban y se conocían.
El universo orquestó a una pareja que se dio a la tarea de arreglar el auto, porque era claro que no estábamos progresando mucho. A los 15min nos separamos, pero seguimos hablando diario.
A pesar de todos los escenarios pintando bajas probabilidades de cordura y éxito, sumándole nuestras propias resistencias a creer que esta conexión tan fuerte era posible; a los dos meses de conversar a distancia, decidimos agregarle más locura a nuestra historia y volar a Tulum (territorio intermedio) para pasar 5 días juntos.
Y así ha sido nuestro viaje, descubriendo un amor que nos encontró a mitad de camino en nuestra odisea personal y que desde ahí caminamos juntos como equipo.
A los 11 meses nos mudamos a Guanacaste y al siguiente mes nos comprometimos. Y aquí estamos, a poco de compartir este gran día con ustedes.
ENG:
Even for us, our story feels surreal. But above all, we are very happy and grateful for the beautiful, peaceful, and fun love that life has given us.
The odds of a Costa Rican and an Alaskan meeting in a rainy parking lot in Santa Ana are so slim. Yet, it was the result of many prayers in Grandma Haydee's garden, offering up, so that she would search the earth’s networks until she found a man who aligned with the desires of her granddaughter's heart. And from him, following the call of his soul to seek deeper in his life; which led him to return to the lands of Costa Rica, which had already called him 13 years ago.
He was wandering around the city with the intention of practicing his Spanish and entered the parking lot. When a lady called him, asking for his help to jump-start the battery of the car belonging to the young woman she was with. Nicole perked up when the lady mentioned that he didn’t speak Spanish. He approached, with clear eyes and blonde hair, to connect a cable to the battery while they conversed and got to know each other. The universe orchestrated another couple who took on the task of fixing the car, as it was clear we weren’t making much progress. After 15 minutes, we parted ways, but continued talking daily.
Despite all the scenarios painting low probabilities of sanity and success, and adding our own resistance to believing that such a strong connection was possible; two months into our long-distance conversations, we decided to add more craziness to our story and flew to Tulum (a middle ground) to spend 5 days together.
And so our journey has been, discovering a love that found us halfway through our personal odyssey and from there, walking together as a team.
After 11 months, we moved to Guanacaste, and a month later, we got engaged. And here we are, on the brink of sharing this great day with you.